14 nov. 2017

La manera de beber vino.

Histórica y tal vez antropológicamente, estamos en la era del placer, si. Pero no de la satisfacción. 

Es la Una y treinta de la mañana, estoy en la cocina de mi casa, la familia duerme hace algunas horas pero para un ser nocturno esta es la hora de cenar, y me sorprende el estupendo sabor que tiene el chicharrón en salsa verde que estoy comiendo, y claro que es un delirio degustar la piel de un puerco frita en aceite y luego puesta a nadar en una salsa de uno de esos frutos de los que nadie se acuerda cuando preguntan por frutos, Dado que no son dulces, en su dolor le acompañan el chile, el aguacate, jitomate, y otros tantos tan indispensables para la cocina. 

Me pongo a imaginarme en otras situaciones, en otros tiempos, entre más remotos mejor como me encanta hacerlo. y pienso en que estoy sintiendo el mismo placer de aquél jefe de tribu que junto con sus hombres salió a cazar y gloriosamente pudieron traer a casa un jabalí sin sufrir bajas, ni por la lucha contra el jabalí ni teniéndolos que sacrificar por incapacidad. 
La superioridad moral ya la tenía como alfa pero esta presa no me da más, pues las recolectoras ya me habían adelantado haciendo su trabajo más presto, cabrón ¡casi me dejan en ridículo las morras! ya estabamos sobrados de guarnición pero sin plato fuerte hahahhaha. 

Ya que traigo la presa y alzo la cresta presumiendo mi logro toca hacer algo con el puerco, no se le tiran las mordidas a la brava, y sé que las morras de la cabaña grande son las expertas para cocinar, pero no podrán en bruto asi que lo tengo que destazar, a pesar de que vengo casado esto no lo delego porque nadie corta la mitad de bien que yo, el filo del puñal es lo que sé manejar si algo, ya quisiera decir lo mismo de mis nervios.
Empiezo por desollarlo con una rajada a todo lo largo de su parte de enfrente a tirones y mas cortes caso la piel, mientras separo la carne de los huesos estoy pensando en qué corte voy a pedir que aparten para mí. 

Esta vez no lo compré yo, pero sé que el kilo de chicharrón, más otro de tortillas, los tomates verdes para la salsa, sal, aceite, agua y una cebolla con la que por gusto también lo estoy acompañando serían 110 pesos, para lo cual me valdría trabajar tres horas y media en un curro de poca monta, dos horas solamente en el que tengo ahora. Y pese a la comodidad después de trabajar dos horas y degustar la piel del puerco sólo puedo pensar en que si bien, estoy compartiendo el placer con aquella vez que lo cazé, no pasa con la satisfacción, se ven muy evidentes las razones del mayor esfuerzo y la valorización de la recompensa, sin embargo pienso en más allá y si hay tantos suicidios, pensadores, filósofos franceses con apellidos que obligan a malpronunciarse es porque para comer una pizza ya no hay que plantar el trigo, regarlo, cosecharlo, molerlo, ordeñar las vacas, fermentar la leche, reposar el queso., No tienen que cultivar los tomates ni dejar al sol el orégano despues de arrancarlo para que seque y poderlo usar en la cocina. al menos no por uno mismo, ahora a uno después de ir a la preparatoria, aprender funciones, derivadas, el número pi, radianes, las historia de tu país., te dan el empleo en el que cosechas tomates, pero sólo eso. U ordeñas vacas, todos los días. 

Si tienes suerte puedes trabajar en la cocina bajo techo o ya privilegiado cobrándo a los clientes, cobrando pizza tras pizza, y si de pronto en tu casa se cae un muro, necesitas otra recámara, o quieres cambiar tu techo plano por un tejado ¡te tenéis que privar de la satisfacción de hacerlo! y en cambio seguir cobrando pizzas hasta que podáis juntar el dinero para pagarle a alguien que reconstruye muros, que arma recámaras, que instala tejados día tras día en su vida.

En un tiempo el hombre tuvo la satisfacción de hacer lo que hacía falta hacerse, de ganarse su propia vida y no ganársela a alguien más. quién no amaría aquellos tiempos clásicos en los que ibas a la universidad de atenas aprendías las matemáticas y geometría euclídea que posteriormente aplicarías para hacer los cálculos en tus planos de arquitecto y no como el matemático que es profesor de álgebra, La psicóloga trabajando como representante de recursos humanos y me incluyo en la derrota como buen Rockstar profesor de solfeo. 

Aún hay días de gloria para algunos privilegiados., los hermitaños, los ricos, los haraganes creativos, jubilados que todavía en este correr de los tiempos pueden conquistar una meta cada día, Estoy acompañando la piel de puerco con un vino tinto servido en un vaso de plástico y claro que me gustaría estar bebiéndolo como se debe, pero ya nadie bebe vino en el cráneo de sus enemigos.

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